ÓrganoÓrgano

“El órgano como símbolo.
El órgano es el instrumento por excelencia de la música sagrada.

En lo que me concierne, el órgano se caracteriza por dos aspectos bien distintos y muy diferentes pero a la vez inseparables en su conjunto. Se trata de su carácter espiritual y de su interés arquitectónico.

Sobre el plan espiritual, perdura como el instrumento mejor adaptado a transmitir un mensaje divino. Y más que otro instrumento – por su timbre y sus sonidos – nos hace tomar conciencia de nuestra condición humana frente a lo desconocido que nos enfrenta.

Sobre el plano arquitectónico, es el único instrumento – a mí conocer – multiforme. Sobre el plano arquitectónico, es el único instrumento – a mí conocer – multiforme. Si su mecanismo y sus tubos obedecen a ciertas leyes, su consola puede ser concebida de tal manera que se adapta al espacio al qué es destinado y puede tomar las más diversas formas pasando del estilo rococó sobrecargado al estilo moderno de nuestra época.

Por su mecanismo y su consola por un lado y por sus funciones propias por otro lado, el órgano forma un todo homogéneo e indivisible. Esta es una de las razones que me ha incitado a elegirlo para figurar en mi pintura.

Parsifal Roy Jaeggi peinture

Parsifal

Crépuscule des Dieux

Crepúsculo de los Dioses

Por su “elasticidad” de su aspecto exterior y mi propia interpretación pictórica, él evoca no sólo el instrumento que conocemos – en su función de origen de expresión musical – sino que encarna el o los seres, una fuerza sobrenatural o divina.

Los órganos en la decoración teatral de mis obras no se satisfacen, como lo serian los personajes, de ser figurantes moviéndose en un decorado escénico. Por su representación, los órganos tienen como función principal, manifestar la búsqueda de armonía entre el ser esencial y el mundo que nos rodea en forma de presencia contemplativa y mística; de ahí el decorado irreal y mismo, a veces, lunar.

Contrariamente a las representaciones más tradicionales del ser humano, constantemente rasgado por su dualidad, el órgano encarna aquí una potencia, ni mejor ni peor, pero de otra dimensión fundamentalmente diferente, más luminosa y más densa.

Es la razón por la cual, en mis obras, no se encuentran elementos negativos tales el desamparo, el horror o la guerra porque no pueden tener lugar en mi concepción del absoluto.

Para resumir, el órgano simboliza ante todo, a mi vista, la esperanza de los hombres frente a su destino en un mundo de más en más caótico como es el nuestro.”

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